Monday, January 8, 2007

El poder de una escucha efectiva

Comparto un artículo del sitio mvprensa.com.ar llamado "Lo que entendiste no fue lo que dije". Me parece interesante. Este artículo lo escribe Ariel Goldvarg.

Cada vez que nos comunicamos, nos encontramos con dos aspectos que resultan críticos: Lo que decimos y lo que el otro interpreta de lo que decimos.

En general, creemos que la otra persona por el simple hecho de oírnos va a interpretar literalmente lo que decimos. Pensamos que la claridad radica en el uso adecuado de las palabras y en la especificidad de los conceptos. Si bien laclaridad y la especificidad son claves para una comunicación efectiva, no son lo único necesario. El problema surge porque no siempre tenemos en cuenta los filtros con los que nuestro interlocutor nos escucha.

Entonces, podemos emplear los conceptos más brillantes para transmitir una idea, pero si no somos escuchados debidamente, nuestras palabras no servirán de mucho.

Este es el lado oculto de la comunicación: El poder está en quien escucha. Si queremos comunicarnos efectivamente no bastará con pulir nuestras palabras y aclarar nuestras ideas. También necesitamos generar la empatía necesaria en el otro para que nos escuche desde el lugar que necesitamos.

Generar empatía implica sintonizar con nuestro interlocutor, lo que permite romper barreras, acercar puntos de vista. Si empleamos un discurso diferente al del otro, o nos ubicamos en un lugar en el que se sienta incómodo o amenazado, es probable que parte de su atención se disperse en sus pensamientos internos. La comunicación no fluye. Se traba. Asiente con la cabeza como que comprendió todo y luego vienen los desastres.

Si bien este es un tema extenso, proponemos algunos pocos recursos para generar una escucha abierta que facilite el vínculo.

  • Verificar : El lenguaje es ambiguo y genera confusiones. Verificar lo que el otro escuchó nos permite reconocer el grado de entendimiento de lo que dijimos y viceversa. El no chequear lo dicho genera muchos malos-entendidos. Cuando nos damos cuenta de ellos, casi siempre es tarde.

  • Evitar suposiciones: Aquello que para nosotros resulta obvio, probablemente no lo sea para el otro. Los estándares cambian con las personas. Suponer que el otro va a interpretar exactamente lo que decimos puede resultar peligroso. Evitar suposiciones implica estar alerta de aquello que consideramos obvio.

  • Sintonizar con el otro: Muchas veces pretendemos que la gente piense e interprete las cosas como nosotros. Esto genera frustración, nos separa. Quizás no lo digamos con palabras, pero nuestros pensamientos y actitudes nos delatan. Si miramos nuestro ombligo cuando hablamos, es probable que el otro también haga lo mismo. Por eso es importante conectarse con nuestro interlocutor.


Por último, nuestra capacidad para relacionarnos radica en nuestras habilidades para:
  • Hacer pedidos,
  • Ofertas,
  • Nuestro compromiso para hacer y cumplir nuestras promesas.
  • Saber fundamentar nuestros argumentos con hechos (afirmaciones) y
  • Declarar aquello que queramos crear en nuestra realidad.

No somos islas y todos somos diferentes. Cada persona percibe las cosas a su manera y a partir de sus experiencias, educación, necesidades, deseos, etc.
Quizás por eso resulte ilusorio pretender una comunicación perfecta. No obstante, podremos disminuir notablemente nuestros desencuentros cuando podamos reconocer las sorderas propias y ajenas.

Es probablemente un camino relacionado con lo que Rafael Echeverría (creador de la Ontología del Lenguaje) denomina respeto: aceptar al otro como un ser diferente de uno, legitimo en su forma de ser y autónomo en su formad de actuar.

1 comment:

felipe said...

me gusto mucho tu comentario sobre el poder de escuchar me sirvio muchisimo